Verbena, ¿cultura o tradición?

Según se define en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), la verbena se define, entre una de sus acepciones, como "aquella fiesta popular con baile que se celebra por la noche, al aire libre, y, normalmente, con motivo de alguna festividad".

Muchas son las noches en las que, de una u otra manera, disfrutamos de una verbena. Sea por el motivo que sea, era el momento perfecto para reunirte con familiares y/o amistades. Muchas horas de organización, comidas que se dilatan hasta la hora del comienzo del baile con la orquesta que había sido contratada, encuentros con tus seres queridos, probablemente, después de un año en caminos diferentes.

Pero desde hace un tiempo a esta parte, es inevitable poder comprobar lo que está sucediendo. El sector al que se dedican miles de personas, entre músicos, cantantes, conductores, técnicos de montaje, de iluminación y sonido, sin olvidar, por otro lado, a aquellos sectores que indirectamente se relacionan con él, y tras la aparición de una pandemia a nivel mundial a causa del COVID-19, está sufriendo una enfermedad de la cual todavía no se conoce remedio ni vacuna.

Desde hace años se está llevando a cabo un reclamo por parte de las distintas asociaciones para que la verbena sea considerada como patrimonio cultural inmaterial para así poder protegerla. Fruto de estos reclamos fue una manifestación en el año 2015 y una macrofiesta de 48 horas seguidas en el mes de abril de 2019 con la participación de las orquestas más demandadas en el panorama musical de Galicia, entre otras actuaciones.

Pero, ¿realmente es cultura? ¿Es tradición? Si profundizamos en sus definiciones, y volviendo a tomar como referencia la documentación de la RAE, cultura, entre una de sus definiciones, se define como el "conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.". Así mismo, tradición podría definirse como "la transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc, fecha de generación a generación".

Sin ninguna duda, es irresponsable no reconocer que es el medio de vida de miles de familias de nuestra Comunidad Autónoma, y que las energías y esfuerzos deberían ir encaminados a la dignificación de este sector, porque, independientemente de tratarse de un patrimonio cultural o tradicional, a gusto del consumidor, ante todo, es el sustento de la economía de todos sus empleados. Perderse en nimiedades y, quizás, reclamar aspectos que no se ajustan a la realidad, utilizando la cultura como razón para definir intereses o posturas y no centrarse en lo realmente primordial, que es el reconocimiento de un sector que acerca un servicio a la población, y como tal, es necesario que disfrute de un protocolo, unas medidas y un convenio regulador que asiente las bases de lo que, en este momento, es un puesto de trabajo, sólo pueden provocar la dispersión justa para no conseguir nada, convirtiéndonos en el rídiculo de aquellos que tienen la tijera cogida por el mango.

Por eso, es preciso que desde nuestra decisión personal tomemos conciencia de aquello que queremos conseguir y cómo lo queremos hacer. Y todo comienza por la unión, por el acercamiento de posturas y por el respeto que nos debemos como compañeros/as.

Esto sólo acaba de empezar. ¿Nos acompañáis en el camino?


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